En un mundo donde el 99% del tráfico internacional de internet viaja a través de cables de fibra óptica instalados en el fondo oceánico, cualquier interrupción en estos sistemas tiene consecuencias que trascienden fronteras. Los recientes incidentes en el Mar Rojo —donde varios cables fueron cortados en un contexto de tensiones vinculadas al conflicto en Gaza— han puesto de relieve una vulnerabilidad estructural que pocos conocen y que debería preocupar también a las empresas ecuatorianas.
La columna vertebral oculta de internet global
Los cables submarinos de fibra óptica son la infraestructura más crítica —y menos visible— de la economía digital. A través de sus filamentos, tan delgados como un cabello humano pero protegidos por gruesas capas metálicas, circulan aproximadamente 10 billones de dólares diarios en transacciones financieras a escala global. Actualmente existen más de 600 cables activos que conectan continentes y sostienen en tiempo real servicios esenciales: banca, comercio electrónico, comunicaciones corporativas y plataformas en la nube.
A pesar de su importancia estratégica, esta infraestructura sigue siendo una de las menos protegidas del planeta. Existen puntos de concentración —cuellos de botella— donde una fracción significativa del tráfico mundial converge en rutas únicas: el estrecho de Ormuz, el Mar Rojo, el Canal de Suez y el estrecho de Malaca. Un incidente en cualquiera de estos corredores puede generar perturbaciones a escala continental.
El incidente del Mar Rojo: cuando la geopolítica corta la conectividad

En febrero de 2024, un misil balístico lanzado por rebeldes hutíes alcanzó al carguero Rubymar en el estrecho de Bab-el-Mandeb, provocando el corte de cuatro cables submarinos de internet tendidos en el fondo del Mar Rojo. Las redes afectadas incluyeron Asia-África-Europa 1 (AAE-1), Europe India Gateway (EIG), Seacom y TGN-Gulf. Según HGC Global Communications, la interrupción impactó el 25% del tráfico entre Asia y Europa, con afectaciones documentadas desde la India y Pakistán hasta Vietnam y África Oriental.
Los expertos advierten que un corte coordinado y deliberado en esta zona podría introducir retardos de entre 100 y 110 milisegundos en las comunicaciones internacionales, un intervalo que puede parecer insignificante para un usuario doméstico, pero que tiene impacto directo en el comercio financiero de alta frecuencia, donde milisegundos determinan ganancias o pérdidas de millones de dólares.
Un informe de la firma de ciberseguridad Recorded Future señala que los ataques deliberados a cables submarinos están en aumento, impulsados en parte por tácticas de guerra híbrida. En el último año se han registrado más de 30 incidentes sospechosos de sabotaje o manipulación en el mar Báltico, el mar de China Meridional y las cercanías de Taiwán. En enero de 2025, la Comisión Europea clasificó a los cables submarinos como infraestructura crítica, al mismo nivel que las plantas nucleares o las redes eléctricas.
¿Por qué Ecuador no está al margen de este riesgo?
Ecuador cuenta actualmente con cuatro cables submarinos que conectan al país con el sistema global de internet: el cable Panamericano (PAN AM), SAM-1, Pacific Caribbean Cable System (PCCS) y el cable Mistral (SPSC), inaugurado en 2021 con una capacidad de 132 terabytes por segundo. Todos estos sistemas aterrizan en la costa ecuatoriana del Pacífico y se extienden hacia servidores en Estados Unidos, centros de datos en Centroamérica y conexiones con Sudamérica.
Si bien Ecuador no depende directamente de los cables del Mar Rojo, la interconexión del sistema global significa que una perturbación mayor en esas rutas puede redirigir tráfico hacia otros corredores, saturando la capacidad disponible y elevando la latencia en conexiones que son esenciales para operaciones empresariales: sistemas ERP alojados en la nube, plataformas de comercio electrónico, servicios de videoconferencia, transferencias bancarias internacionales y acceso a proveedores SaaS.
Adicionalmente, el 95% de las señales de internet, televisión y telefonía que llegan a Ecuador provienen de infraestructura submarina, según el Ministerio de Telecomunicaciones. Esa dependencia hace que cualquier degradación en la red global sea perceptible en el rendimiento de los servicios digitales del país, especialmente para empresas que dependen de conexiones de baja latencia con socios o proveedores en Asia, Europa o Medio Oriente.
Las lecciones para las empresas ecuatorianas
Los incidentes en el Mar Rojo evidencian que la continuidad operativa de una empresa ya no depende únicamente de su infraestructura interna. La conectividad internacional es un componente crítico que puede fallar por razones completamente externas a la organización. Ante este escenario, contar con estrategias de redundancia y resiliencia digital se convierte en una decisión estratégica, no solo técnica.
Algunas medidas concretas que las organizaciones pueden implementar incluyen la contratación de servicios de internet con diversificación de rutas, el uso de soluciones de SD-WAN que enruten el tráfico de forma inteligente ante fallas de conectividad.
En Novanet diseñamos soluciones de conectividad empresarial que consideran la redundancia como parte del diseño base. Nuestras soluciones de internet para empresas, complementadas con tecnología Fortinet para gestión de tráfico y continuidad de red, permiten que su organización mantenga operaciones críticas incluso ante eventos de red fuera del control local.
La infraestructura digital: un activo estratégico que requiere protección
Más del 80% de los cables submarinos del mundo pertenecen a empresas privadas, entre ellas gigantes tecnológicos como Google, Meta, Amazon y Microsoft. Esta concentración en manos privadas, sumada a la ausencia de un sistema de defensa global coordinado, deja una brecha significativa en la protección de una infraestructura de la que depende la economía mundial.
El paralelismo con otros activos críticos es claro: así como una empresa protege su perímetro físico y su red interna frente a amenazas cibernéticas, también debe contemplar qué ocurre cuando la conectividad internacional —el «puente» entre sus sistemas y el resto del mundo— se degrada o interrumpe. La resiliencia digital es hoy una dimensión integral de la gestión de riesgos empresariales.
Conclusión
El sabotaje —o el riesgo de él— sobre los cables submarinos en Oriente Medio no es un problema distante. Es una manifestación concreta de cómo la geopolítica impacta la infraestructura digital global y, por extensión, la operación de cualquier empresa que dependa de internet para su negocio. Las organizaciones ecuatorianas que entiendan esta interdependencia estarán mejor posicionadas para anticipar riesgos, diseñar redundancias y proteger su continuidad operativa en un entorno cada vez más volátil.
¿Está su empresa preparada para una interrupción de conectividad internacional? En Novanet diseñamos soluciones de internet empresarial con redundancia, gestión inteligente de tráfico y soporte local. Contáctenos y evaluemos juntos la mejor arquitectura de conectividad para mantener su negocio siempre operativo.
Fuentes y referencias
• El Blog Salmón – “Gran colapso que nadie ve: cables submarinos que sostienen el 99% de internet” (2026). https://www.elblogsalmon.com
• CNN en Español – “Los cables submarinos del mar Rojo resultaron dañados” (marzo 2024). https://cnnespanol.cnn.com
• Infobae – “Cables submarinos: la infraestructura crítica que sostiene al mundo” (2025). https://www.infobae.com
• Política Exterior – “Redes ópticas submarinas, talón de Aquiles de la IA” (2025). https://www.politicaexterior.com
• Primicias – “Cables submarinos: para qué sirven y cuántos conectan a Ecuador” (2023). https://www.primicias.ec
• Presidencia de la República del Ecuador – “Ecuador cuenta con un nuevo cable submarino” (2021). https://www.presidencia.gob.ec
• Cámara de Comercio de Quito – “Cables submarinos: la red invisible que sostiene la economía digital”. https://ccq.ec
• Recorded Future – Informe de amenazas a infraestructura crítica submarina (referenciado en Infobae, 2025).
